
Esta semana llegaba a las redes sociales una información acerca de la práctica que se está convirtiendo en habitual en los grandes establecimientos de alimentación. La práctica consiste en que una de las grandes compañías españolas está vendiendo naranjas procedentes de Uruguay a 2,20 € / kilo cuando estamos en plena campaña de naranjas y mandarinas en los campos murcianos y valencianos. Con esta práctica no estarían ayudando a nuestros agricultores y sí a que los precios cada vez más estén por los suelos para poder darle salida a toda la producción de la temporada.
No es discutible hoy en día el libre comercio, cada empresa puede comprar y vender cómo y dónde le parezca más provechoso para sus intereses empresariales. Pero aquí entra en juego la disyuntiva ética de cada comercio, la empresa local debería poner en práctica un comercio mucho más justo y sostenible dando cabida a las cosechas de los productores locales con todos los aspectos positivos que ello conlleva, tanto a nivel económico para el sector citrícola como para aumentar la calidad de los productos que se ponen en venta en cada comercio.
La calidad del producto de la naranja valenciana y en particular de las naranjas de NaranjasDirect está fuera de sospecha. No puede tener la misma calidad una naranja recolectada del árbol en su punto de maduración óptimo y poder disfrutarla en los establecimientos entre uno y dos días, que una naranja importada que ha sido recolectada sin madurar para soportar los largos viajes en barco y maduradas en cámaras. Es inadmisible que los productores locales malvivan, de nuestra tierra, malvivan de sus cultivos cuando hay una demanda de su producto, que además es el mejor, y sin embargo se puede encontrar el mercado lleno de producto de importación. Inadmisible.





